ARTÍCULOS

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA

por Alejandro Carballo

 

Las versiones pueden ser múltiples. De la obra literaria de Manuel Puig se hicieron dos versión una teatral y una cinematográfica: La versión cinematográfica en la cual el personaje de Molina lo interpretaba William Hart y el personaje de Valentín, Raúl Julia, dista mucho de aquellos personajes pintados en la novela.

Valentín.- Es simplemente un agitador político, un estudiante con ideas revolucionarias, seguramente capturado por los militares en algún bar del centro de Buenos Aires como “La Paz”. Posiblemente  entre sus libros o sus pertenencias fueron encontrados panfletos relativos a alguno de los tantos grupos políticos en la clandestinidad que pululaban en la capital en aquel entonces. De ahí a estar incomunicado y caer en una cárcel o en un centro clandestino de detención hay un paso.

Molina.- La intolerancia respecto de los homosexuales de aquel momento era muy grande, sobre todo entre las fuerzas de seguridad en manos de los militares. El concepto de un hombre transvestido en mujer era imposible de entender; claro ejemplo de esta afirmación era la extrañeza con que se veía en Argentina a personajes tales como Bibi Anderson.

Es la visión original del escritor la que trato de rescatar en mi puesta después de arduo trabajo.

Centro de Experimentación de Artes Escénicas (CEAE) representara la misma en Spirit of Swing el 1 y el 15 de abril y el fin de semana del 11, 12 y 13 de mayo en el Sporting Club Ruzafa.

 


EL BESO DE LA MUJER ARAÑA

Cuando no se sabe de que se habla

 

Desde que llegué a Valencia he intentado que los profesionales y estudiantes del sector comprendieran que el método desarrollado por el Actors Studio funcionaba. El desconocimiento era mucho y las críticas se hicieron sentir desde todos los sectores.

Jorge Eines dio alguna conferencia en la cuál tildaba al Método como una invención propagandística americana y a muchos de los actores que la practicaban, entre ellos Marlon Brandon, como inventos de Hollywood. Otros críticos planteaban que era imposible trabajar con emociones propias poniéndolas al servicio de los personajes, ya que las experiencias de los mismos no tenían nada que ver con las experiencias vividas por los actores. Los actores y las personas que estudian teatro en Valencia tienen poca información sobre este trabajo y de ahí que prendan en ellos este tipo de comentarios.

Ya hace seis años que estoy en Valencia, este es el tiempo que me llevó formar los actores y ensayar una obra como El Beso de la Mujer Araña para poder representarla. Cualquiera puede venir a verla y observar cómo el sistema funciona. Pensé que era la mejor manera de dar por tierra con todos los conceptos erróneos y mostrar una puesta actoral donde la preparación de los personajes esté basada en los principios del método.

El tipo de teatro que me gusta llevar a los escenarios es aquel que permita un trabajo social. Las emociones del actor conectan con los niveles emocionales del público posibilitando una reflexión más profunda y personal.

Espero que se acerquen a ver el trabajo y vean que las cosas que digo no son fantasías inventadas ni mentiras pedagógicas.

 


ELEMENTOS QUE FORMAN UNA TÉCNICA

El sentido de la verdad

 

En el cine el espectador está dispuesto a que le cuenten una historia, se relaja y las imágenes proyectadas en la pantalla entran en su cerebro a nivel subliminal como si fuera un sueño. Para lograr esto, el MRI (Movimiento de Representación Institucional) desarrolla una serie de pasos por medio de los cuales, los distintos planos cinematográficos se unen para formar un sueño que nuestro cerebro pueda aceptar. Esto se denomina montaje cinematográfico.

En el teatro pasa algo parecido; el público se sienta en una butaca y admite un “código”. Los actores representarán y el espectador creerá en aquello que le cuenten. Para que esto se dé, son necesarias varias cosas; primero actores, público, una historia y un elemento que una el mundo emocional representado con las emociones del público. Si esto no sucede, difícilmente el público crea la historia y acepte el cuento.  Podrá entretenerse, pero nada más allá.

La única manera que aparezca ese sentido de verdad,  que el público sienta como real la historia es plasmando emociones humanas en el escenario y que se liguen a la experiencia vital del espectador.

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